Guía · Normativa

Verifactu explicado para quien no es informático

Verifactu no es un programa que tengas que comprar ni un trámite que tengas que presentar. Es una exigencia sobre cómo tu programa de facturación registra lo que emites, para que una factura no se pueda cambiar después de haberla hecho. Esta guía explica qué implica en la práctica y desde cuándo.

Candado cerrado apoyado sobre el teclado de un ordenador

La palabra suena a trámite nuevo y no lo es. Lo que cambia no es lo que tú haces, es lo que tu programa tiene que hacer por dentro cada vez que emites una factura.

Verifactu obliga a que el programa encadene y selle cada factura para que no se pueda alterar. Tú no tienes que hacer nada distinto al facturar: tienes que asegurarte de que tu programa cumple, y cambiarlo si no.

Qué exige exactamente

El Real Decreto 1007/2023 aprobó el reglamento que regula los requisitos de los sistemas informáticos de facturación. En resumen, el programa que uses tiene que generar por cada factura un registro que se encadena con el anterior mediante una huella, se sella y queda inalterable. Si alguien modifica o borra una factura, la cadena lo delata.

De ahí sale el nombre: un sistema que cumple es un sistema de facturación verificable. La norma contempla dos modalidades, remitir esos registros a la Agencia Tributaria de forma automática o conservarlos con las garantías exigidas, y esa es una decisión del fabricante del software, no tuya.

La consecuencia práctica es simple: se acaban los programas que permiten editar una factura ya emitida, y se acaban del todo la hoja de cálculo y el documento de texto como herramientas de facturación.

Desde cuándo

Los plazos se han aplazado dos veces. Tras el último aplazamiento, la obligación entra en vigor el 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto, es decir, para autónomos y profesionales.

Hay una fecha que no se movió: los fabricantes y comercializadores de software de facturación están obligados a tener sus productos adaptados desde julio de 2025. Eso significa que hoy ya se puede comprobar si un programa cumple, sin esperar a nada.

2026 es, en la práctica, el año de transición. Es el momento cómodo para cambiar de programa: sin fecha encima, sin cola en los proveedores y pudiendo hacer el cambio a principio de ejercicio, que es cuando menos duele partir las series de facturación.

  • 1 de enero de 2027 — sociedades y demás contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades.
  • 1 de julio de 2027 — autónomos y profesionales.
  • Desde julio de 2025 — los fabricantes de software ya deben tener sus programas adaptados.

Verifactu no es la factura electrónica

Son dos obligaciones distintas que se mezclan en cualquier conversación. Verifactu regula cómo se registra la factura dentro de tu programa; la factura electrónica de la Ley Crea y Crece regula en qué formato se la mandas a tu cliente. Una habla de por dentro, la otra de por fuera.

Vienen de normas distintas, tienen calendarios distintos y pueden cumplirse con programas distintos. Ahora bien, en la práctica no tiene ningún sentido tratarlas por separado: si vas a cambiar de programa, elige uno que resuelva las dos cosas y hazlo una sola vez.

Cómo saber si tu programa cumple

Pregúntaselo al fabricante por escrito, no al comercial por teléfono. La respuesta útil es concreta: en qué versión está implementado, si hay coste adicional, y si el registro se remite a la Agencia Tributaria o se conserva. Una respuesta vaga del tipo «estamos trabajando en ello» a estas alturas es una señal de alarma, porque el plazo para los fabricantes ya venció.

Y hay una comprobación que puedes hacer tú mismo en dos minutos: intenta modificar una factura ya emitida. Si el programa te deja cambiar el importe o borrarla sin dejar rastro, no cumple.

  • Pide la declaración responsable del fabricante por escrito.
  • Comprueba que no puedes editar ni borrar una factura ya emitida.
  • Confirma si el cambio implica coste o cambio de plan.
  • Asegúrate de poder exportar todo tu histórico antes de decidir nada.

Qué pasa si no haces nada

Llegado el plazo, usar un sistema de facturación que no cumpla los requisitos del reglamento es una infracción, y también lo es para quien fabrica o comercializa el software. Pero el riesgo realista para una pyme no es principalmente la sanción: es llegar a diciembre de 2026 queriendo cambiar de programa a la vez que todo el mundo, con los proveedores saturados y sin margen para probar nada.

Comprueba tu programa antes de que haya cola

Miramos si cumple, qué te costaría cambiar y cuánto histórico puedes llevarte contigo.